47 – Chick Corea, creando espacios

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Chick CoreaMy Spanish Heart. Polydor, 1976

A finales de los años sesenta, cuando el ‘Hacedor’ (aka Miles Davis) decidió que había que comenzar a transitar otras carreteras, que había que olvidar el cariz obvio que estaba tomando el jazz y reaprender de nuevo a hacer y tocar música. A finales de los años sesenta, cuando el ‘Hacedor’ (aka Miles Davis) decidió que para su nueva banda necesitaba sangre virgen que no estuviera ‘contaminada’ por los aprirorismos establecidos, jóvenes a los que adoptó como un caníbal acoge carne fresca para revivir el sueño de la fuerza infinita. A finales de los años sesenta, teclistas como Herbie Hancock (al que ya le dedique un ‘Dioses y Monstruos’), Josef Zawinul (que más pronto que tarde tendrá el suyo) y Chick Corea (el que nos ocupará en este capítulo) fueron tres de los elegidos. De la semilla que plantó Davis en estos tres músicos se desarrollarían tres de las bandas más fundamentales para la música que se llevaría a cabo las dos décadas posteriores: Herbie con sus Headhunters,  Zawinul con Weather Report, y Corea con Return to Forever. Los tres actuaron como lo habia hecho Miles con ellos, y siguieron aalimentándose de y alimentando a Euterpe auspiciando nuevos músicos que, como les había sucedido a los tres, acabarían siendo lideres de sus propias formaciones y marcando una senda que nunca dejo de ser transitada. Miles siempre afirmó que Hancock era su ojito derecho, el mejor pianista con el que había tocado,  pero no os fiéis de lo que decía, sin Zawinul o Corea su música tampoco hubiera sido la misma

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Nació como Armando Anthony Corea en Chelsea, Massachusetts, el 12 de junio de 1941. Su padre, un trompetista de jazz que había dirigido una banda de dixieland en Boston en los años 30 y 40, le introdujo el gusanillo por el piano con cuatro años.   Creció rodeado de jazz, sus canciones de cuna eran el be-bop de Miles Davis, Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Bud Powell, Horace Silver o Lester Young. Con ocho años comenzó a tomar clases de composición con el maestro Salvatore Sullo que le introdujo en el mundo de Mozart y Beethoven. A esa misma edad, en un arrebato infantil, le tomo el gusto al tambor, y paso varios años como intérprete y solista de los Caballeros de St. Rose, un grupo de tambores y cornetas con sede en Chelsea. Aunque pueda parecer un dato anecdótico, este hecho fue muy significativo a la hora de formarse un estilo como pianista, a la hora de atacar las teclas del piano como lo que al fin y al cabo son: parte de un instrumento de percusión. Vestido con un esmoquin negro que había tomado prestado de su padre comenzó a tocar jazz en público con un trío un par de noches por semana en un club local. Por entonces Chick seguía en el instituto, pero ya destacaba tocando piezas de su admirado Horace Silver. Con el tiempo decidió hacer el habitual viaje a Nueva York, donde estudió educación musical durante un mes en la Universidad de Columbia, y seis meses en la prestigiosa Juilliard. Lo cierto es que renunció a ambas, al igual que habían hecho antes que él otros grandes del jazz, decepcionado por el academicismo que le imponían desde la cátedra. Pero ya estaba donde había que estar, en Nueva York, y ahí fue cuando y donde comenzó su andar profesional. En 1960 empezó a ganarse la vida con el piano acompañando al trompetista Blue Mitchell y a músicos latinos como Herbie Mann, Willie Bobo o Mongo Santamaría.  Su primera aparición como sideman en un aálbum fue junto al saxofonista Sonny Stitt en 1963 en su disco Stitt Goes Latin, aunque quizá la primera grabación en la que aparece su personal modo de tocar el piano es con el quinteto de Mitchell en su álbum The Things To Do. El ultimo corte del disco es un tema titula Chick’s Tune, y en el ya se reconoce al que llegara a ser el gran Corea (una grabación en la que aparece un solo de batería de un jovencísimo Al Foster, con el que coincidiría años mas tarde en la banda de Miles). Estamos en 1964, Corea tiene 23 años, y ya es uno de los instrumentistas mejor valorados de la escena. Esta casi listo para su primer disco en solitario, pero todavía tiene tiempo de  acompañar de nuevo a Blue Mitchell, a Hubert Laws en su grabación de 1964, The Laws of Jazz, y a Herbie Mann en Latin Mann Afro to Bossa to Blues, y también ser su teclista en la grabación que hizo de su concierto en Newport en 1965: Standing Ovation at Newport.

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Su debut como líder es de 1966 y se titula Tones for Joan’s Bones, editado dos años antes del lanzamiento del que seria su primer gran álbum de referencia, un clásico atemporal grabado junto a Roy Haynes a la batería y Miroslav Vitous en el bajo. Now He Sings, Now He Sobs es una de esas grabaciones que reclaman con todo el derecho uno de los lugares mas destacados en el agora del jazz. Ya situado mundillo, Chick sigue con su pproyección acompañando a Sarah Vaughan, Stan Getz, Carl Tjader, Donald Byrd o a su admirado Dizzy Gillespie. El punto de inflexión llega cuando en el otoño de 1968 reemplaza a Herbie Hancock en la banda de Davis. En concierto, la sección rítmica formada por CoreaDave HollandJack DeJohnette combina con furor juvenil elementos de improvisación del free jazz y el rock. Chick se siente cómodo en este nuevo escenario y profundiza  en el uso de instrumentos eléctricos, principalmente el piano eléctrico, lo que le da las tablas necesarias para que en septiembre de ese mismo año entre en el estudio para tocar el Fender Rhodes en uno de los momentos fundacionales del nuevo jazz, el disco  Filles de Kilimanjaro de Miles. Los dos años posteriores sigue con Davis y es participe de algunas de las grabaciones esenciales que revolucionaron la música en la ultima mitad del siglo XX. Sus teclados suenan en In a Silent Way, Bitches Brew o Live-Evil., Ademas de en las sesiones en directo de la que se extrajo  Black Beauty: Live at the Fillmore West y Live At The Fillmore East. Corea fue uno de los elementos clave de los que se valió Davis para la banda eléctrica que actuó ante 600.000 personas el 29 de agosto 1970 en el festival de Isla de Wight. Al igual que para casi todos los que compartieron estudio y escenario con él, Miles fue el gran canalizador del arte que tenia Corea para ofrecer, y el así siempre lo ha reconocido: “Miles Davis es parte de mi vida desde 1947. Nací en 1941 y la primera vez que lo escuché tenía siete años, fue en un disco 78 rpm. Desde entonces he seguido su carrera, empezando por su primer álbum en solitario en 1951. Él ha sido un icono, una inspiración y un mentor para mí”

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A finales del 70 abandona el manto protector (y a la vez seguro que bastante agobiante) de Davis, y junto a Dave Holland crea un efímero grupo de free jazz que duró año y poco. En Circle -asi se llamó la formación-, Holland y Corea estaban acompañados por el multinstrumentista Anthony Braxton y el baterista Barry Altschul. Chick esta dejando salir toda la energía creativa que atesora, y además de unos espeluznante solos en un estilo atonal, transmite tanta energía que puede llegar a golpear el piano o a arrancar las cuerdas. En 1971 Corea funda la que será su formación más emblemática: Return to Forever. Por entonces esta reencontrándose con el sonido de sus raíces latinas, y al poso clásico/acústico de sus primeros trabajos, y a la fusión eléctrica que acarreaba de sus años con Davis, le añade todo un abanico armónico y rítmico sobre el que compondrá sus mejores álbumes. Por Return to Forever pasaron músicos como Flora Purim, Joe Farrell, Lenny White, Airto Moreira, Jean Luc Ponty, Tony Williams, Steve Gadd, Stanley Clarke, Earl Klugh, Bill Connor o Al di Meola (por nombrar unos pocos). Siempre que repaso formaciones de este nivel no dejo de ‘alucinar’ cuando veo largas listas de excelsos instrumentistas que se permiten diluir sus egos en busca de un apabullante resultado final. En un frenesi creativo pocas veces alcanzado, y durante un lustro, Corea editara ocho o nueve álbumes entre sus grabaciones solistas (o con algún acompañante como el magistral dúo que llevo a cabo con el vibrafonista Gary Burton) y los discos de Return to Forever.

Grabado en Octubre de 1976 en Kendun Recorders de Burbank, California, My Spanish Heart fue un disco no muy bien recibido en su momento. Es una grabación a la que el tiempo le ha dado el cache que siempre ha merecido, un claro ejemplo de la capacidad de Corea para fusionar estilos. Es un disco que ha sabido envejecer como pocos, un disco que sigue sorprendiendo por la calidad de las composiciones, esa fusión latina en la que tan fácil es caer en el tópico y la cursileria, y que Corea consigue evitar. Si a esto le sumamos que se deja acompañar por otro plantel de músicos fuera de serie como Stanley Clarke, Steve Gadd, Narada Michael Walden, Don Alias, Jean Luc Ponty o la propia mujer de Corea, Gayle Moran, haciendo coros, y que por si fuera poco añade un cuarteto de cuerda y una sección de vientos. Tenemos lo que tenemos. Lo que sucede cuando se mezclan tan buenos ingredientes. Un álbum majestuoso.

Tras My Spanish Heart vendrían varias decenas mas de discos, tanto en solitario como acompañando a otros artistas o en diversas formaciones que ha ido creando con los años. Su abanico estílistico sigue siendo amplísimo, y le podemos escuchar desde interpretando Mozart,, en bandas eléctricas muy cercanas al rock o desarrollando ese lado español que tan bien ha sabido mostrar, y para el que durante varios años ha contado con uno de los más reputados bajistas del planeta, el catalán Carles Benavent.

“Primero tienes que crear el espacio, y después llenarlo”

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