45 – Nina Simone, de color… negro

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Nina Simone –  Pastel Blues. Philips, 1965

En el gremio artístico habitualmente han sido músicos, literatos y actores los más implicados en la situacion social que les ha tocado vivir, los que más se han significado en la lucha por los derechos de sus convecinos y demas seres humanos en situacion de necesidad. En muchas ocasiones de forma autoindulgente e interesada (como se da el caso actualmente con muchos de los que abanderan la defensa de los más desfavorecidos mientras les visitan en coche de lujo o jet privado, y comparten mesa, café y puro con los estamentos que permiten que estas situaciones, tan desfavorecedoras para la gente que dicen defender, se mantengan ad eternum -léase Bono y sus adláteres, más conocidos como los ‘ayudadores de Armani‘-), pero en otras adoptando una actitud rebelde, militante, y predicando con el ejemplo, como es el caso de Nina Simone.

Nina Simone

En los Estados Unidos de los años sesenta, en pleno apogeo del movimiento por los derechos civiles y de las manifestaciones contra la guerra de Vietnam, Eunice Kathleen Waymon -más conocida como Nina Simone (Nina se lo puso un novio que tuvo de jovencita, Simone lo eligió ella como homenaje a su admirada Simone Signoret) dejo claro y meridiano que era y a lo que aspiraba. En su autobiografía I Put a Spell on You, Nina Simone nos cuenta que “..en el movimiento viví a una velocidad vertiginosa. La música y la política determinaban mi vida. No tenía ninguna otra ambición personal, quería lo que otros millones de estadounidenses también querían”.Simone era una militante activa, siempre estaba presente en las grandes manifestaciones como oradora y como cantante, y en sus conciertos era habitual que  incluyera comentarios – con su proverbial mal genio y en tono bastante agresivo si se terciaba- sobre la situación social y política de los  Estados Unidos. El asesinato de Malcolm X, en 1965, “…hizo que mis pensamientos se orientaran con más decisión en la dirección que yo ya habría tomado de todas formas, el reconocimiento de que la violencia sería una parte inevitable de nuestra lucha”. Su acercamiento al grupo Panteras Negras esta más que documentado. Tres años más tarde asesinaron a Martin Luther King, y al igual que muchos de sus amigos, apoyó la lucha armada de los afroamericanos en la búsqueda del sueño solidario e internacional de un estado independiente de los negros y para los negros (llamarlos ‘gente de color’ sería un insulto para ella, eran negros y muy negros). Es la autora de varios de los grandes himnos del movimiento como Four Women, Young, Gifted and Black -que era el título de una obra de la activa directora y autora Lorraine Hansberry– o Mississippi Goddam, escrita como reacción al asesinato, en 1963, del activista Medgar Evers y el atentado contra la iglesia de Birmingham en el que murieron cuatro niñas afroamericanas. Su postura manifiestamente antigubernamental, y con la escusa de que durante años –y en tanto continuara la guerra en Vietnam– se había negado a pagar impuestos que servían para subvencionar el conflicto bélico, el gobierno estadounidense quiso imputarla. Por esta razón, añadida al desencanto que sentía por como estaba evolucionando el movimiento al que tantos esfuerzos había dedicado, en 1970 abandonó su país.

Nació  en Tryon, Carolina del Norte, el 21 de febrero de 1933. Su prodigioso talento como músico se hizo evidente desde el principio, muy al principio, cuando con tres años era capaz de tocar de oído al piano alguna de las melodías que escuchaba en casa. Su padre, John Divine Waymon, se dedicó durante un tiempo al mundo del espectáculo cantando, bailando y tocando la armónica, pero cuando su familia empezó a ser numerosa dejó el mundo de ‘la farándula’ y trabajó en una tintorería, o como barbero, para salir adelante. La madre, Mary Kate, tocó el piano para él en alguna ocasión, aunque luego se hizo ministra de la Iglesia metodista y rechazó todo lo que no fueran espirituales religiosos. Los Waymon no podían pasar por alto el don para la música que, en su profunda religiosidad, creían que Dios le había concedido a la joven Eunice, y pronto empezó a tocar el piano -curiosamente no a cantar también- en la iglesia de su madre. Al poco tiempo le buscaron clases particulares con una profesora inglesa llamada Muriel Mazzanovich, que casualmente vivía en su pequeña ciudad del sur, que la instruyó en música clásica, desarrollando desde entonces un amor de por vida por Bach, Chopin, Brams, Beethoven o Schubert, Devoción que se hizo evidente en la música que compuso e interpretó durante toda su carrera. A los diez años dio su primer concierto en publico, y lo que sucedió a buen seguro que marcó su futura militancia por los derechos de la gente negra: sus padres fueron desalojados de las primeras filas del teatro para que gente blanca pudiera sentarse en esas butacas. Tras graduarse como mejor estudiante de su curso de secundaria, la comunidad recaudó dinero para que Eunice fuera a estudiar a la academia Julliard de Nueva York, pero el sueño solo duro el tiempo que duro el dinero, y se tuvo que volver a  casa. La familia se mudo a Filadelfia, e intentaron que la joven entrara en la prestigiosa Curtis Institute of Music, pero sus esperanzas de convertirse en la primera concertista afroamericana de piano clásico se desvanecieron cuando la escuela le negó la entrada….. por ser negra.

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Tras la decepción que le supuso no poder dedicarse a lo que tanto amaba comenzó a enseñar música a los estudiantes locales para ganarse la vida. En 1954, y visto que con las clases no cubria gastos, acudió a una audición para cantar en el Midtown Bar & Grill en Atlantic City, New Jersey. Rápidamente se corrió la noticia acerca de esta nueva cantante y pianista que buceaba en los cancioneros de Gershwin, Cole Porter, Richard Rodgers, y similares, transformando canciones populares de la época en una síntesis única de Bach, jazz, gospel, soulfolk y blues. Su voz de contralto, profunda y aterciopelada, combinada con su excelsa técnica con el piano, atrajo publico de toda la costa este, y cosechó un tremendo éxito. Con el fin de ocultar el hecho de que estaba cantando en los bares, fue en esa época cuando, durante la noche, Eunice Waymon se metamorfoseaba en Nina Simone, ya que para la madre de Eunice lo que ella hacia era “trabajo en el fuego del infierno”.

Tras su tercera temporada de éxito en Atlantic City, un cazador de talentos neoyorkino llamado Jerry Fields, impresionado con sus actuaciones, le ofreció un contrato para representarla en exclusividad. Ella aceptó y comenzó a tocar en diferentes clubes dirigida por Fields. En 1957 grabó una interpretación de I Love You, Porgy de George Gershwin (de Porgy and Bess ), aprendida de la versión de su adorada Billie Holiday. El título se convirtió en un hit en el Billboard Top 40 en los EE.UU., y poco después llegaría su álbum debut, Little Girl Blue. Nina Simone dejó de ganar mas de un millón de euros de derechos de autor por estos temas, ya  en un momento de necesidad vendió sus derechos por 3000 dolares. Tras este primer Lp vendrían una casi interminable serie de grabaciones en las que su calidad, tanto a la hora de componer como de elegir los temas a versionar, junto a su personalidad interpretativa, los convierte en una colección de obras de desbordante belleza. Casi medio centenar de álbumes, entre discos en directo, de estudio y recopilaciones, entre 1958 y 1993.

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Pastel Blues se grabó entre 1964 y 1965 en Nueva York, y fue publicado en 1965 por Philips Records. El titulo de Pastel Blues puede resultar engañoso, porque no es solo blues lo que suena en el disco, si no que pasea también, y como ha sido característico en casi todas sus grabaciones, por las sendas del jazz, el soul, los arreglos clásicos y la música folk. Si a la música que destila el disco la queremos llamar blues hemos de referirnos al blues de Billy Holiday no al de Muddy Waters. Interpretaciones de temas cantados por Holiday son dos de los mejores cortes del disco: Tell Me More and More and Something More y, sobre todo, Strange Fruit: el desgarrador clásico de Lady Day que habla del Ku Klux Klan. y de los cadáveres de hombres y mujeres negros colgando de los árboles. Be My Husband abre la cara A, es un blues acapella adaptado de un tema tradicional por el que por entonces era su marido, Andrew Stroud. La voz de Nina está acompañada únicamente por el batir de manos y un simple hi-hat. Nobody Knows You When Youre Down and Out fue cantada originalmente por Bessie Smith, otra de las referencias musicales de Simone. Y como colofón del disco, la pista más impresionante, su frenética interpretación de diez minutos de la tradicional Sinnerman, un tema basado en las reuniones que celebraba su madre, la predicadora, para que los acólitos confesaran sus pecados.

Nina Simone murió mientras dormía en su casa de Carry- le- Rout , Francia, el 21 de abril de 2003. La High Priestess of Soul como la denominaban, aunque ella odiaba ese apodo, así como que la llamaran cantante de jazz: “si tuviera que ser llamada de algún modo debería haber sido el de ‘cantante popular’, porque había más folk y blues que jazz en lo que tocaba y en mi forma de tocar”, murió a los setenta años, como ella misma se había marcado: “moriré a los setenta años, porque después solo hay dolor”. A su funeral asistieron Miriam Makeba, Patti Labelle, la poetisa Sonia Sánchez, el actor Ossie Davis, y cientos de personalidades del arte y la sociedad de todo el mundo. Elton John envió una ofrenda floral con el mensaje : “tú eras la más grande y te quiero “.

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