44 – Rolling Stones, sexo, drogas y gerovital

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Rolling StonesBlack & Blue. Atlantic, 1976

‘Rock’n’Roll’ es el término con el que se definió la evolución del rhythm and blues en la década de 1950. Originalmente la expresión “rock and rolling” se utilizaba, principalmente en los barrios predominantemente negros, en el sentido de “tener relaciones sexuales, pero en lo que más nos interesa -que es la música- lo utilizó por primera vez el dj de radio Alan Freed en su programa The Moondog Show, radio show que al trasladarse de California a NY paso a llamarse The Rock and Roll Show.

Si en otras entradas de este blog he utilizado el Lp de una banda para hablar de forma especial sobre su principal miembro, músico que a parte de su trabajo en el susodicho grupo ha tenido -además- una significativa carrera en solitario en la que ha seguido demostrando su nivel y, sobre todo, su personalidad como artista (verbigracia Robert Fripp, Norman Whitfield o Donald Fagen), en este caso (y no creo que haya demasiados lectores que vayan a contradecirme) no es así. De forma individual los miembros de los Rolling Stones no es que no hayan tenido apenas trascendencia cuando se han salido del manto protector del grupo, sino que en casi todos los intentos que han llevado a cabo de intentar alguna aventura en solitario su fracaso ha sido de órdago. No hay duda que si hablamos de los Stones el todo es muchísimo mayor que la suma de sus partes. Que se me entienda, por favor. No quiero decir que individualmente no sean tengan calidad o sean buenos músicos, que lo son. Si no que es evidente que la excelencia de de su unión ha hecho imposible que ninguno de ellos destacara en solitario. Eso si, como entes individuales los dos Stones emblemáticos, Jagger y Richards, son probablemente dos de las personalidades más icónicas de la historia de la música.

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A principios de la década de los 50, Keith Richards y Mick Jagger eran compañeros de clase en la escuela primaria Wentworth , en Kent, y una década mas tarde se seguían viendo casi diariamente. Richards asistía a la Sidcup Art College, Jagger a la London School of Economic, y coincidían en el tren que los llevaba a Londres todas las mañanas. Richards recuerda como Jagger solía viajar con vinilos bajo el brazo, discos de Chuck Berry o Muddy Waters, y como envidiaba esos plásticos rebosantes de ritmos y melodías. Poco después, junto a su amigo común Dick Taylor (más tarde miembro de The Pretty Things) formaron su primera banda, a la que llamaron Little Boy Blue. Por aquel entonces los otros dos primigenios Stones, Brian Jones y el pianista Ian Stewart, ya estaban activos en la escena r’n’b londinense que encabezaban Cyril Davies y Alexis Korner. Jagger y Richards conocieron a Brian Jones viéndolo tocar la slide guitar con The Korner Blues Incorporated. Alexis Korner pasó a contratar a Jagger de vez en cuando, y con frecuencia también al que seria el futuro baterista definitivo de los Stones, Charlie Watts. Las circunstancias iban, poco a poco, tejiendo el futuro. El primer ensayo de lo que sería la banda fue organizado por Jones y Stewart, que llamaron a Jagger, y este invito a su amigo Keith Richards. Era Junio de 1962, y el line up fue Jagger, Richards, Stewart, Jones, Taylor, y el batería Tony Chapman. Al poco Taylor abandonó el grupo, quedándose los que serían la primera formación oficial de los ‘cantos rodados’, nombre elegido por Brian Jones como homenaje a la canción Rollin’s Stone de Muddy Waters. El 12 de julio de 1962 el grupo tocó su primer concierto oficial en el Marquee Club. Al escenario subieron Jagger, Richards, Jones, Stewart en el piano, Taylor en el bajo y Tony Chapman en la batería. Brian Jones había ideado la banda para tocar blues, principalmente de Chicago, pero Jagger y Richards aportarían el rock & roll de Chuck Berry y Bo Diddley, y ese acabaría siendo el cocktail ofrecido por el grupo. Tras dejarlo Dick Taylor el bajista Bill Wyman se les uniría en diciembre, y el baterista Charlie Watts en enero del año siguiente. Lo que sigue a este principio es conocido por casi todos -y el que no lo conozca que lea la Wikipedia-, en una frase: cincuenta años ininterrumpidos de rock’n’roll.

Confieso que siempre he sido más de los Beatles (sobre todo de su última etapa cuando las drogas psicodélicas y el misticismo abrieron sus mentes y nos regalaron un buen puñado de piezas imprescindibles). Reconozco que es fácil ser de los de Liverpool porque sólo duraron 8 años y no tuvieron tiempo de meter la pata  -muere joven, harás un bonito cadáver y tendrás menos tiempo para ‘cagarla’-  pero no hay duda que pese a su disolución siguieron siendo importantes como solistas (si nos hacemos el loco con los desviaros de Ringo), regalándonos tanto Lennon, como Harrison, e incluso el mas comercial McCartney, algunas de sus mejores composiciones. Lo que como comentaba antes nunca consiguieron ni Jagger ni Richards ni Watts ni Wyman ni ninguno de los Stones que son o han sido. Me gusta el rock  básico, el que surge del blues y el rock’n’roll, el que siempre habla de amor, chicas, drogas y sexo; pero pese a lo divertido y lo bien que me lo pueda pasar escuchándolo, y los enormes talentos que se han pasado la vida tocándolo, no me da el placer que me da el escuchar otros ‘palos’, no me ofrece el nivel de ‘musicalidad’ (entendida si queréis como sofisticación en la melodía y la instrumentación -o como elaboración mas trabajada de las armonías-). Me encantan los ‘bocatas’ de atún con olivas…. pero prefiero las calderetas de langosta.

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Toda esta parrafada es para ilustrar el hecho de que no fui jamás fan de los Rolling, ni solía comprar ni pinchar sus discos. Les reconocía el nivel de estrellas y la calidad y energía que tenían (tienen todavía) los ‘jodidos abueletes’, o el carisma de Jagger o Richards como iconos de una época y un estilo; pero no eran lo mio….. Hasta que en 1976 sacaron un álbum, el menos exitoso de su carrera, el que menos copias ha vendido…. Pero mi disco de los Rolling Stones. Es el que más me gusta porque es el menos Rolling de todos sus álbumes hasta ese momento, el que menos tira del cliché habitual de su sonido, o simplemente es mi favorito porque fue el que me pilló con los años suficientes, en el sitio adecuado y en el momento preciso para que supusiera uno de los bloques sobre los que he construido mi personalidad musical.

Black And Blue es el primer álbum de los Stones después de la salida del guitarrista Mick Taylor. Entre los aspirantes a su puesto se encontraban maestros de la talla de de Jeff Beck, Rory Gallagher, Harvey Mandel, Wayne Perkins, Peter Frampton o Ron Wood, que fue al final el que se quedo con el puesto; aunque son Mandel y Perkins los que mas tocan en en el disco. Bajo el seudónimo como productores de The Glimmer Twins, Jagger y Richards, reunieron a la banda y se trasladaron a Munich y a Rotterdam donde habían grabado su anterior trabajo, It’s Only Rock’n’Roll, y se pusieron manos a la obra para producir el álbum antes de la gira que tenían programada por Estados Unidos. Dos años después de ponerse con ello, en febrero de 1976, dieron el disco por terminado.

Black and Blue es sin duda alguna un álbum injustamente infravalorado. En su momento no fue entendido por el publico y la crítica, y solo ha sido con los años cuando se le ha reconocido su valor. Estilisticamente va mas allá del rock que se nos venía ofreciendo hasta entonces los londinenses. Desde el funk de Hot Stuf y Hey Negrita  al  reggae en Cherry Oh Baby. Del sonido Stones más clásico de Crazy Mama o Hand of Fate -en las que casi se alcanza el nivel de Brown Sugar o Tumbling Dice– a las dos superlativas baladas del álbum: Memory Hotel y el homenaje a los lentos soul de Solomon Burke que se marca Jagger con Fool to Cry (que por cierto sería el primer single). Y por encima de todas ellas, destacando como una de las más grandes piezas que jamás he escuchado: Melody. El segundo corte de la segunda cara es un tema jazz a medio tiempo compuesto por Billy Preston (pese a que aparezca firmado por el duo Jagger/Richard) en el que la voz de Jagger serpentea entre las armonías del piano de Preston y donde demuestra que entonces ya se había convertido en uno de los mejores cantantes de rock, al nivel de Rod Stewart, Robert Plant o Roger Daltrey. Melody es una delicia inolvidable a la que el tiempo no ha herido, uno de las canciones que sin duda formara parte del playlist  que me prepararé para el exilio estelar.

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Billy Preston fue un teclista y compositor de soul/jazz nacido en 1946, y que durante sus 60 años de vida colaboró en algunos de los mejores discos de toda la historia. Billy toca en casi todos los cortes de Black And Blue, y pese a no ser su primer trabajo con los Stones, es sin duda en el que más se percibe su influencia. Así a primera vista el que menos destaca es un Keith Richards en baja forma que, pese a firmar junto a Jagger la mayoría de los cortes, y también la producción, no consigue que sea su guitarra la que destaque en ninguno de los temas.

“La gente tiene esta obsesión. Quieren que seas como eras en 1969. No quieren que el tiempo transcurra porque su juventud va contigo. Es muy egoísta, pero es comprensible.”

Yo soy de los que aborrecen los clichés… cuando algo ya esta dicho que nadie me lo repita. Para mi los Stones deberían haberlo dejado tras este disco. 15 años de carrera son mas que suficientes para un banda de rock.

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