41 – Earth, Wind And Fire, los elementos del funky.

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Earth, Wind And FireThat’s The Way Of The World. Columbia, 1975

Hace unos 2500 años Empédocles de Agrigento, un filósofo y político democrático griego -peculiar personaje mezcla de poeta, adivino y filósofo-, elaboró su célebre teoría de los cuatro elementos: tierra, agua fuego y aire. Cuatro elemento que, según él, forman todo lo que hay en el cosmos. Para Empédocles, todo lo que existe se ha creado por la combinación y mezcla de esas cuatro sustancias fundamentales. En el último tercio del siglo pasado, una banda de Chicago decidió que eliminaría uno de los elementos para que la mezcla que proponía fuera la deseada. El agua podía apagar el fuego avivado por el viento en la tierra del soul/jazz/funk. Era el momento de Earth, Wind & Fire.

Este es otro de tantos ejemplos de grupos – o álbumes- que descubrí bastantes años después de su aparición. En 1975, cuando se publicó el disco que nos ilustra, yo tenía doce años, y lo que escuchaba habitualmente eran los hits radiofónicos, la música de las ferias y los discos de pop-rock, acústico principalmente, que sonaban en el pick up de mi tía joven cuando iba a casa de mi abuela. A saber: Cat Stevens, Carole King, Bob Dylan, CSNY… El primer tema de Earth, Wind & Fire que conocí fue el tópico September, ya en 1978; y, la verdad, en esa época me pareció una sublime horterada. Nada más lejos de mis gustos estaban esos negros vestidos de purpurina cósmica que cantaban con voz de falsete. En el 78 había evolucionado del ‘rollete’ acústico a un plan bastante mas rockero; comenzaba a disfrutar de la new wave y seguía calentándome con los últimos rescoldos del fuego que se había originado en la década gloriosa del rock. Lo que vino después de September no mejoró demasiado el panorama (opinión totalmente subjetiva y circunscrita, exacta y exclusivamente, a esa época de mi vida): Let’s Groove, Boogie Wonderland, Fantasy…. Temas que actualmente considero claves, sobre todo Fantasy, y que durante los últimos 70 y primeros 80 me producían sarpullidos (bien… estaba en plena adolescencia, algo tendrían que ver también las hormonas).

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Por entonces ya tenía el primer disco de The Talking Heads, a los Ramones, a The Clash, el supremo primer álbum de Ric Ocasek y sus Cars, los insuperables The Stranglers …. El asunto era serio -y oscuro-, nada de perder el tiempo y ablandarse con los trajecitos dorados y la pseudo imaginería egipcia de una ‘panda’ de ‘negritos’ que hacían una música que no tenía nada que ver con mi ‘rollo’ en esos momentos. La historia es larga y no la voy a contar toda en este capítulo: pero con los años, de la misma new wave blanca y potente surgieron bandas que recuperaron parte de este espíritu negroide que tan estigmatizado había tenido durante tantos años. En el 83 Spandau Ballet editó True; mi adorado Paul Weller, de los rotundos The Jam, cambió de registro para crear Style Council y comenzar a sonar r’n’b y soul; el british jazz funk con Lynx o Shakatak aparecía con fuerza… el habitual movimiento cíclico de las modas y los estilos funcionaba de nuevo, la música cambió y yo cambié con ella.

Toda esta larga introducción para contar que ya llevábamos un par de años pateando los 80 cuando cayó este disco en mis manos; y bendito fue ese día. Entre a trabajar en un bar del puerto de Ibiza, y entre la colección de vinilos del local -así es si… antes los discos los compraba el local donde pinchabas- había muchos Lps que obviamente no conocía: That’s The Way Of The World era uno de ellos. Mi aprensión hacía todo lo que fuera música de baile, a la que consideraba un genero menor -demasiado comercial para los parámetros en los que me movía-, hizo que no le prestara atención, y tardé varios meses en sacarlo de la funda y ponerlo en la bandeja. Primer tema de la primera cara: Shining Star; lo que escuché no tenía nada que ver con lo que me esperaba, no era la ‘pastelada’ comercial que suponía iba casi a avergonzarme de haber pinchado. Era una ‘bomba’ funky de instrumentación agresiva y potente, era disco, era funk, era jazz, era…. MUSICA CON MAYUSCULAS. Pero vayamos por partes, dejadme que os cuente algo mas sobre la tierra, el viento y el fuego.

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E, W & F fue creado en Chicago en 1969 por el baterista y cantante Maurice White y su hermano Verdine White, excelente bajista, al juntarse con Philip Bailey, Ralph Johnson, Larry Dunn y Al McKay. Su música se basa en una conjunción perfecta de sexy soul con funky, disco y toques espectaculares de jazz; todo ello englobado en un africanismo místico que marca sus ritmos y sus textos. Caracterizados principalmente por la exuberancia de su sección de vientos, una contundente base rítmica, el uso de instrumentos típicamente africanos como la kalimba o la flauta, la excepcional interacción entre la voz de falsete Philip Bailey y la de tenor de Maurice White, y finalmente por la maestría como compositores que ofrecían sobre todo los hermanos White y el señor Bailey, E, W & F son sin duda una de las bandas mas grandiosas que ha ‘parido’ la cultura occidental. Durante su carrera han sido nominados a mas de 20 grammys siendo premiados en 6 ocasiones. Según la revista Rolling Stone: “E, W & F cambió para siempre el sonido del pop negro”. El grupo es conocido también por haber sido los primeros afroamericanos en vender todas las entradas para un concierto en el Madison Square Garden de NY y, como ‘chismorreo’ anecdótico añadido, destacar que Barack Obama les invitó a que tocaran en el primer evento social que celebró su nueva administración tras ser elegido presidente de Estados Unidos.

E, W & F tienen un montón de excelentes discos, pero si tengo que elegir uno me quedo sin duda con That’s The Way Of The World; y por lo visto muchos coincidís conmigo, pues es el Lp mas vendido de toda su discografía. Estamos ante una obra inspirada en el misticismo africano que se aliña con un par de cortes de funk directo, magistrales arreglos de jazz y sublimes baladas que mas que cantadas son destiladas por las voces de Maurice White y Philip Bailey. Es un disco impulsado a las máximas alturas musicales por gemas que van desde el funk sudoroso de Shining Star y Yearnin’ Learnin a la hermosísima balada Reasons; o del arrollador beat afrojazz de Africano al inolvidable corte que da nombre al álbum. Los menos de cuarenta minutos que dura la edición original de That’s The Way Of The World no te conceden un segundo para el aburrimiento (en 1999 se reeditó con las habituales tomas alternativas y, sobre todo, un excelente corte jazz fusion de menos de dos minutos que no aparecía en el original y que es una maravilla titulada Caribou Chaser) . Curiosamente se compuso como banda sonora de una película del mismo titulo que pocas personas han visto y que, pese a estar protagonizada por Harvey Keitel, se hundió sin remisión en el pozo de esos recuerdos de los que nadie se acuerda. A los dioses gracias que E, W & F estuvieron muy por encima de la calidad del film con un disco breve y genial en su concisión que fue producido por Maurice y Charles Stepney -avatar de la banda de soul psicodélico Rotary Connection que, lamentablemente, moriría un año después del trabajo-.

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Tras este tesoro  musical vinieron un par (o cinco) de álbumes más durante el que podríamos denominar período clásico que duraría hasta 1981. Discos que incluyen grandes temas de su repertorio como Getaway, Serpentine Fire, Fantasy, In the Stone, Sun Goddess, Can’t Hide Love o September. Todas ellas sublimes piezas de soul disco funky (se le podría ir añadiendo calificativos, por que su música durante esos años alcanzó niveles difíciles de definir con palabras). Con la década de los 80 llegó la decadencia. Suele ocurrir, son muy pocos los casos de artistas que consiguen mantener la creatividad intacta durante muchos años, y -suele ocurrir también- que cuando pretenden adaptarse a la moda de los tiempos pierden la esencia y se diluyen. Eso les pasó a E, W & F. Quisieron darle a su sonido un toque electrónico por un lado, y pop MTV style por otro, y se difuminaron. En 1983, tras el fracaso de su álbum Electric Universe decidieron tomarse unas vacaciones (no disolver oficialmente), meter en la nevera E,W & F y dedicarse cada uno de ellos a diferentes proyectos personales. Tras un lustro de estar en paro como grupo les convencieron para que se juntaran de nuevo… y ya se sabe… segundas partes casi nunca fueron buenas. A mi personalmente nunca suelen gustarme, no necesito que un grupo que me ha dado tanto se reúna de nuevo para no decirme nada nuevo. Prefiero quedarme con lo que ya hicieron, no necesito más. Tras esta reunión en los noventa llego otra separación, unos se fueron por un lado, otros por otro, todos actuaban por separado, unos decían que eran los auténticos y que los otros eran la copia… Nada importante. No hay duda de que escucharles en directo a día de hoy (cualquiera de las dos formaciones que actúan actualmente, la de los White y la de Al McKay) tiene que ser una experiencia muy gratificante, pero la verdad… yo no necesito que editen mas discos.

E, W & F es una de las bandas más influyentes en la música de los últimos 20 años. Desde su ‘rehabilitación’ con la aparición del british funk, y unos pocos años después del acid jazz, que los colocó de nuevo en el lugar del que habían caído debido a su notable perdida de creatividad e imaginación en los años 90, hasta su omnipresente presencia como inspiración de casi todo el soulful house de calidad que se ha producido hasta día de hoy.

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