40 – 10cc, la medida del arte

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10ccThe Original Soundtrack– Mercury, 1975

Como todos los melómanos del planeta, yo también tengo mi teoría sobre que música hubieron hecho The Beatles si no se hubieran disuelto –hasta la muerte de Lennon por supuesto-. He escuchado muchas barbaridades al respecto: que si Supertramp, que si la ELO (Dios mio!!!)… Yo lo tengo bastante claro: mi opción estaría entre los protagonistas de esta semana, 10cc, y el americano Todd Rundgren (al que ya le dedique un capitulo de ‘Dioses y Monstruos’). Sueño con que por ahí hubiera estado su sonido. Pero no es mas que ficción musicológica, es evidente que jamás los sabremos. Lo que si nos resulta obvio es que la magia de los de Liverpool existió mientras los cuatro permanecieron juntos; sus aventuras por separado tuvieron calidad, si, pero la alquimia no era la misma: La acidez de Lennon compensaba a un McCartney excelso en la composición pero un poco blando; el toque rockero de Harrison los equilibraba a los dos; y Ringo Starr era el verso suelto que le daba el toque maestro a la pócima. Con 10cc sucedió algo parecido, mientras se mantuvieron los cuatro juntos el proyecto fluyó con una creatividad maravillosa. Cuando comenzaron las deserciones se acabó.

10cc fue una banda de art rock formada en Manchester en 1969 por Graham Gouldman, Eric Stewart, Kevin Godley y Lol Creme, aunque el nombre definitivo no lo adoptarían hasta 1972. El que fue su primer label manager se atribuye la invención del nombre, Johnathan King dice que soñó con un enorme cartel en el Hammersmith Odeon de Londres que decia “10cc, la mejor banda del mundo”, pero ellos cuentan que eligieron llamarse 10cc por ser esa la cantidad de esperma que se supone expulsa un hombre en cada eyaculación – bien, la cifra real creo que es de 9cc, pero los chicos iban sobrados-. El humor siempre fue ingrediente primordial en sus textos llenos de cinismo y sarcásticos dobles sentidos. Los cuatro eran multi-instrumentistas, cantantes, escritores y productores reconocidos en la escena de Manchester cuando se embarcaron en el proyecto. El catalizador de la banda fue Gouldman, que fichó a su compañero en The Mockingbirds, Godley; a Stewart, que era ex-componente de The Mindbenders; y a Creme, antiguo integrante del grupo The Sabres. La mayoría de los álbumes de la banda fueron grabados en sus propios estudios: Strawberry Studios North en Stockport y Strawberry Studios South en Dorking, bajo la dirección principal de Stewart. Al igual que con los cuatro de Liverpool sus diferentes personalidades dieron una dimensión muy amplia al sonido del grupo. Mientras Stewart y Gouldman eran más ‘poperos’ y suyas son las composiciones mas accesibles de 10cc, Godley y Creme eran la vertiente experimental con una marcada influencia de la Escuela de Arte donde se conocieron, del teatro y del cine.

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Godley, Creme, Gouldman y Stewart se encuentran en 1972 bajo el nombre de The Hotlegs. Tienen un estupendo tema compuesto por Stewart y Gouldman, Waterfall, que presentan a Apple (el de The Beatles no el de Steve Jobs). Tras esperar varios meses a que les contestaran son rechazados por el sello de la manzana: su canción no es lo suficientemente comercial para ser lanzada como single. Sin que les afectara demasiado el desaire de Apple, la banda decide promocionar el que habían considerado como cara b de Waterfall. Un tema do-woop paródico, al más puro estilo Frank Zappa, una delicia irónica cantada en falsete y titulada Donna. Eric Stewart les dice a sus compañeros que una canción como esa solo puede gustarle a alguien como Johnathan King, un extravagante productor, propietario de UK Records. Eric le llama por teléfono y el tío se presenta ipso facto en los Strawberry Studios. Tras escuchar la canción se tira al suelo revolcándose de la risa y diciendo…. “¡Es fabulosa, es un éxito!. Y les ficha al momento para su sello. Donna sería el primer sencillo de 10cc, fue elegido por el Dj Tony Blackburn de la BBC Radio 1 como su tema de la semana, entró al instante en el top 30, y alcanzaría el numero dos de las listas inglesas en octubre de ese mismo año. Tras ese éxito vendría su primer Lp. Producido por Stewart (como todos sus álbumes posteriores) incluía un par de temas más que formaran parte para siempre de su patrimonio musical. Su segundo disco con UK records tardaría un par de años en llegar, y según ellos mismos es el mejor disco de su discografía: Sheet Music. Esta fue la obra del despegue. Incluía composiciones como The Wall Street Shuffle o Silly Love, clásicos inoxidables, y con ella conseguirían afianzarse ya definitivamente en las listas inglesas y americanas hasta su disolución.

“En ese momento estábamos aún en el sello de Jonathan King dándolo todo. La mayoría de nosotros estábamos sin blanca, pero luchando a tope, cuando Philips Phonogram quiso que hiciéramos un trato. Querían comprar nuestro contrato a King. Yo les llamé y les dije que vinieran y escucharan lo que estábamos haciendo, que vinieran a escuchar ‘esa’ pista. Vinieron y alucinaron: -¡Esto es una obra maestra!. ¿Cuánto dinero?, ¿Qué queréis? ¿Qué tipo de contrato queréis? Haremos lo que sea, lo vamos a firmar. Basándose en esa canción firmamos un contrato de cinco años con ellos por cinco álbumes, y nos pagaron una cantidad seria de dinero”. Esto lo contaba Eric Stewart en una entrevista cuando le preguntaron sobre una de las piezas de pop contemporáneo más sublimes que se han compuesto. Una canción de amor cínica y cruel: I’m not In Love.

“No estoy enamorado, así que no lo olvides, Es sólo una fase tonta que estoy pasando. Y sólo porque te llamo no me malinterpretes, no creas que lo tienes hecho. Yo no estoy enamorado, no-no”

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Estamos hablando de la época dorada de las majors, del punto álgido de la venta de vinilos, cuando los AR de las compañías iban como locos buscando nuevos artistas. Firmaron un contrato para grabar cinco álbumes por un millón de dolares, solo y exclusivamente porque los directivos de Philips se quedaron prendados de una canción. Unas semanas mas tarde se publicaría el álbum completo, The Original Soundtrack, con Mercury, uno de los subsellos de Philips.

The Original Soundtrack, que ya estaba compuesto en su totalidad cuando firmaron con Philips, fue editado pocas semanas después de sellar el acuerdo. El álbum se presenta con una fantástica portada diseñada por el equipo de Hipgnosis, creadores de míticos covers de Pink Floyd, Audience o Peter Gabriel, y dibujada por el músico y artista Humphrey Ocean. El disco fue un éxito de crítica y público, y de él se extrajeron varios singles: Life Is A Minestrone, una ‘pizpireta’ canción pop rock que alcanzo el numero 7 de las listas británicas; y por supuesto I’m Not In Love, con el que consiguieron el numero 1 en el Reino Unido y les proporcionó su primer éxito en EE.UU.

El Lp se abre con una mini opereta de ocho minutos, al estilo del teatro musical de Lloyd Webber, titulada Une nuit à Paris. Una pieza que podríamos relacionar con Bohemian Rhapsody de Queen, que se público el mismo año, pero esta mucho más desenfada en el tema y la forma. Al igual que muchas otras bandas de art rock ingles de los setenta, 10cc, tenían debilidad por utilizar estructuras teatrales en algunas de sus composiciones. El segundo corte es ‘la canción”. El protagonista no estaba enamorado, pero inspirados si que estaban Stewart y Gouldman, tanto en tareas de composición, interpretación y, muy importante por lo que suponía de innovación sonora, con una producción en la que destacan los increíbles overdubs de los coros -los cuatro hacían voces- que acolchan una melodía superior. Años más tarde Godley declaró: “Si tuviera que escoger una pista de todo lo que hemos hecho mi favorita sería I’m Not In Love. Tiene algo que ninguna otra de de nuestras otras canciones tiene. No es inteligente de una manera consciente, sino que lo dice todo con diáfana sencillez… ¡menudos seis minutos!”. La transición del primer al segundo corte define lo grande que era el nivel artístico y técnico de los cuatro de Manchester. Si en el primer tema, Creme hace la voz principal, en I’m Not in Love es Eric el cantante; Gouldman alterna el bajo y la guitarra en los dos cortes, y Godley pasa de tocar la batería a maravillar con el moog. Para terminar la primera cara otro cambio de registro estilístico con un ejemplo excelente de pop rock repleto de matices geniales: Blackmail, en la que destaca las soberbias guitarras de Stewart.

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La cara B, con The Second Sitting For the Last Supper, arranca con la potencia con que terminaba la primera: guitarreo y coros supremos. Le sigue Brand New Day, una baladita simple, como un dueto de opereta, con Eric y Kevin luciéndose con las voces sobre unos arreglos de piano y violín de Creme, que de tan simples dejan sin aliento, y como siempre…. los coros. El tercer corte se titula Flying Junk y es probablemente el tema más flojo de todo el disco. No deja de ser una gran canción, pero parece hecha sin tantas ganas. Life is a Minnestrone, titulo que sacaron de un conocido programa de radio de la época, es una joya que lo tiene todo: melodía, ritmo, nivel técnico en los instrumentos y una producción soberbia. El disco se cierra con una despedida de lo mas cinematográfica: The Film of My Love, una declaración de amor al cine clásico y a sus canciones.

“ ..Lo Que El Viento Se Llevó con el Orient Express para unirnos a Los Siete Magnificos…” Deliciosas unas mandolinas de película italiana que no son mas que otra demostración más de la creatividad y categoría musical de estos cuatro personajes de Manchester.

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