36 – Carlos Santana, descarga latina

santana lotus cover

SantanaLotus. Columbia, 1974

“Quien vive demasiado malogra su biografía. En resumidas cuentas, sólo pueden considerarse plenamente realizados los destinos rotos.”
Emile Cioran

Cioran como es habitual sin pelos en la lengua. Pero si lo analizamos desde un punto de vista crudo y egoísta, prescindiendo de la mas mínima debilidad misericordiosa e humanitaria (ya se sabe… la belleza no es mas que el comienzo de lo terrible), no podemos mas que estar de acuerdo con él en cuanto a artistas se refiere. No es que uno deba alegrarse de la muerte de un semejante, pero.. ¿os imagináis a Marilyn con casi noventa años?.. ahora seria una viejecita adorable, seguro, pero hace treinta años probablemente la hubiéramos visto haciendo patéticas películas de infumable calidad que hubieran echado por tierra todo el mito. Lo dicho, no es que uno desee que los artistas mueran en el sentido literal de la palabra después de haber dado lo mejor de si mismos, pero si que podrían suicidarse artisticamente y dejar que el recuerdo de sus mejores épocas no se vea empañado por sus trabajos ‘alimenticios’ posteriores. Lo cierto es que sin duda, y pese a que como veréis puedo tener razón en el aspecto artístico, mi argumento deja de ser valido cuando a parte de la obra artística el personaje -como es el caso- tiene otras cosas que ofrecer al mundo.

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Carlos Augusto Alves Santana nació un tórrido 20 de Julio de 1947 en Autlán de Navarro, Jalisco, México. Carlos aprendió a tocar el violín a los cinco años imitando a su padre que era miembro de una banda de mariachi, pero a los ocho ya se decanto por la guitarra escuchando a B.B. King y John Lee Hooker. A mitad de los años cincuenta su familia se mudo a Tijuana y de ahí -al poco tiempo- a San Francisco. En un principio Carlos permaneció en México tocando en varios grupos locales que anhelaban seguir la estela del adorado Richie Valens, pero su tiempo en la ciudad fronteriza le sirvió sobre todo para que un guitarrista tijuanense llamado Javier Bátiz le enseñara la técnica que le dotó de su magistral digitalización en los solos. Con catorce años aterrizó en Frisco y se matriculó en varios colegios. Consiguió graduarse, pero pese a tener la capacidad y oportunidad de hacerlo rechazó matricularse en ninguna universidad. Había llegado a la ciudad de la bahía en el momento histórico justo, y todo le empujaba a concentrar  toda su energía en la música. En 1965 consiguió la nacionalidad estadounidense, y un año mas tarde debutó con la Santana Blues Band. Actuaron en el histórico Filmore West, y de ahí como un disparo, y ya simplemente como Santana, al escenario principal del festival de Woodstock, donde el 16 de Agosto de 1969 ofrecieron a un publico extasiado su explosión de rock percusivo y desatado, convirtiéndose en una de las actuaciones más memorables de esos irrepetibles tres días de música, paz y amor. En los tres años que siguieron grabó junto a su banda sus primeros tres álbumes,: Santana en 1969,   Abraxas en el 70 y Santana III en 1971. De ellos surgieron algunas de las composiciones más recordadas del rock  de los 70 como Evil Ways, Jingo, Soul Sacrifice, Black Magic Woman, Toussaint l’Overture o Samba Pa Ti. Fueron tres Lp’s grabados con la banda con la que tocó en Woodstock: Gregg Rollie a los teclados y voces, Mike Carabello en las congas, David Brown al bajo, Jose ‘Chepito’ Areas con los timbales, el jovencísimo Michael Shrieve en la bateria, y por supuesto Carlos Santana a la guitarra.

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Tras esos tres primeros álbumes el ambiente en la banda comenzó a tensarse cuando se encontraron Rollie y Carlos tirando en direcciones opuestas. Greg Rollie quería seguir en el camino de rock mas clásico con el que habían editado sus primeros discos, en cambio Carlos Santana, debido principalmente a su devoción por la Mahavishnu Orchestra de McLaughlin y su ‘conversión’ a la meditación trascendental, quería explorar vías menos trilladas y sumergirse en el free jazz. En 1972 grabaron un álbum de transición en el que definitivamente la opción de Carlos era la que impregnaba el sonido, Caravanserai, y casi inmediatamente después Rollie abandono el grupo (se habla incluso de una legendaria pelea durante las sesiones de grabación que provocó que Rollie fuera sustituido por Tom Coster en un par de cortes del disco). Santana pasó de ser un grupo de rock a ser un combo de jazz fusión, abrumador y psicodélico en muchas ocasiones, dirigido personalmente por Carlos y que, en esos tres o cuatro años que siguieron, tanto como banda o como solista colaborador, deslumbró con un sonido tan sumamente extraordinario que admite pocas comparaciones. Se juntó con Buddy Miles -baterista de Hendrix– para una grabación en directo; editó el álbum Welcome, en la onda de Caravanserai, en el que destacan los arreglos de Going Home a cargo de la viuda de John Coltrane, Alice; en 1973 consiguió su anhelado álbum junto a McLaughlin y la Mahavishnu: Love, Devotion & Surrender; colaboró en el disco Illuminations de la propia Alice Coltrane; y al fin el cenit con Lotus.

En verano de 1973, Carlos Santana, tras haber obtenido los derechos legales del nombre de la banda, creó una nueva formación con Armando Peraza y ‘Chepito Areas’ en la percusión, Doug Rauch en el bajo, Michael Shrieve en la batería, Tom Coster y Richard Kermode en los teclados y un vocalista de jazz llamado Leon Thomas, con los que programó una gira por Japón. De ese viaje nació Lotus, un triple álbum en directo que nos muestra la madurez musical que había alcanzado en esa primera mitad de los 70, donde, una vez concluida su etapa post Woodstock, empieza a acercarse al mundo avant garde del jazz. No es una obra fácil, no es un easy listening; el gran protagonista de este disco es la música, una perfecta mezcla entre Bitches Brew de Miles Davis y los discos más radicales de John Coltrane, un disco que no te permite un segundo de respiro. La ‘cascada’ sonora es brutal: guitarra, voces, teclados y bajo cabalgan inspiradísimos sobre una base percusiva desbocada. Es una  sinfonía percusiva y guitarrera, con toda la influencia mística y espiritual de oriente destilando su néctar de loto en cada nota, en cada acorde.

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Desde la poderosa obertura del disco, Going Home, a Incident At Neshabour con un reconocible homenaje a My Favorite Things de Coltrane y un Fender Rhodes cercano al Chick Corea que toca con Miles, hasta coqueteos con el funk y la bossa nova, en cortes como Stone Flower –basada en un tema de Tom Jobim-, Every Step of The Way, con unas guitarras demoledoras saturadas de feedback, o Yours is The Light, con un piano cadencioso, una pieza heredera de la música de Miles de fines de los sesenta.

Hay que agradecerle a Carlos que, pese a ser Lotus esencialmente un álbum de jazz, no reniege de sus antiguos hits, y que nos ofrecezca potentes y extensas versiones de algunos de los temas mas emblemáticos de su primera época como Black Magic Woman/Gipsy Queen; una preciosa versión de Samba Pa Ti que cuenta con un final espectacular adornado con guiños al Brazil de Xavier Cugat, o una renovada revisitación del clásico Oye Como Va de Tito Puente. 

Durante toda su carrera fue duramente criticado por otros instrumentistas por considerar que su manera de tocar la guitarra era simplista (???), pero el defendió siempre que lo que buscaba era darle a la guitarra la misión que podría tener un cantante, y que la melodía era lo principal, que por muchos malabarismos técnicos que se pudieran llegar a hacer con las seis cuerdas, si no había una melodía que conectara con el oyente no había nada. “Hay una melodía en todo. Y una vez que se encuentra la melodía se conecta inmediatamente con el corazón. Porque a veces el inglés, el español, el swahili o cualquier idioma se interpone en el camino. Pero nada penetra el corazón más rápido que la melodía”

Después de Lotus llegó algún disco excelente como Borboletta, en el que contó con colaboraciones tales como la de Stanley Clarke, Leon ‘N’dugu’ Chancler, Jules Broussard o Airto Moreira, en la búsqueda del sonido jazz funk con mas preponderancia en los teclados de Return to Forever; un par o tres de discos más que correctos pero ya mucho menos inspirados como Amigos -que incluye Europa, el tema más vendido de su carrera- Festival o Moonflower, y después la decadencia, el conformismo, lo fácil… Salvo remarcables excepciones como la colaboración con el enorme John Lee Hooker en los noventa con el tema The Healer. Pero siempre podremos volver a Lotus. El ya lo dijo: ” El rock es una piscina, el jazz es todo un océano “, supongo que llegó un momento en el que se canso de nadar en la piscina, navegar por el océano, y decidió subirse a una zodiac para dar paseos por la orilla.

Si musicalmente nos ofreció casi todo lo que tenía que ofrecernos hace mucho, espiritual y solidariamente si que supo aprovechar su fuerza y poder para crear junto a sus familia, en 1998, la Fundación Milagro. Una organización orientada a la infancia que promueve la educación y prevención de enfermedades infantiles . Su principal frente es la lucha contra el analfabetismo, y busca el enriquecimiento cultural de los niños mas desfavorecidos enseñándoles música y arte. Los fondos para la fundación salen de la venta de entradas para sus conciertos y de los royalties que cobra por sus álbumes. Como el mismo afirma: “No hay mayor recompensa que trabajar desde el corazón y marcar la diferencia en el mundo”

2 pensamientos en “36 – Carlos Santana, descarga latina

  1. Una pregunta y una discrepancia cuñado. ¿En el nombre de Santana no había un Devadip o algo así? A mí, de su último disco Sobrenatural hay cosas que me gustan y me recuerdan el Santana de entonces y aunque esté comercializado y tocado por los años, ¿qué artista no sufre esto si tiene éxito?, todavía se ve que el que tuvo retuvo.

    • Cierto, Devadip es el nombre que le puso el guru que le presento McLaughlin… pense que lo habia incluido, al final se ve que se quedo en el tintero de los apuntes. Y por supuesto que el que tuvo retuvo, sobre todo cuando toca en directo- Hace dos años hizo un concierto fantastico en Montreaux precisamente con McLaughlin. Pero reitero mi opinion de que llegado un punto tendrian que saber retirarse. Por ejemplo: prefiero a los artistas que se dedican a dar conciertos con sis grandes obras antes de intentar crear algo que no se puede acercar a lo que hicieron (vease Roger Waters)

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