33 – Minnie Riperton, efímera gracia

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Minnie Riperton Perfect Angel. Epic, 1974

La perfección técnica, o un don extraordinario, es un factor que influye sin duda en la obra de cualquier artista, pero en absoluto es determinante a la hora de evaluar el resultado final; porque el arte siempre requiere de una dosis de lo que comúnmente se llama ‘genio’,  y que es imposible de mesurar según los parámetros habituales.  A Minnie Riperton le fue concedida una voz más allá de lo corriente: su registro vocal abarcaba cinco octavas y media. Una octava es el intervalo entre dos sonidos cuya frecuencia tiene una relación de dos a uno (la misma nota la mitad de grave o el doble de aguda es una octava más o una menos).  Para que os hagáis una idea: si lo normal es que un piano tenga entre cinco y siete octavas (entre 61 y 88 teclas), Minnie podía reproducir con su voz todas las notas que suenan al pulsar una por una más de la mitad de las teclas del mejor de los pianos. Voces legendarias como Maria Callas, Al Jarreau, Bobby McFerrin, Freddy Mercury o Whitney Houston solo alcanzan (o alcanzaron) tres y media. Tenía un rango de soprano de tal nivel que dominaba como nadie la técnica del silbido, lo que le permitía cantar en un tono superior al falsete, ser además capaz de pronunciar correctamente, y que se entendiera lo que cantaba. Pero como decía al principio, esta habilidad por si sola no le aseguraba el puesto entre los grandes ‘Dioses y Monstruos’, tenía que haber algo más, había mucho más.

Riperton fue el paradigma de la anti diva. Basta con ver la portada de Perfect Angel para descubrir en ella a la verdadera Minnie, una chica que parece mucho más joven de lo que es, vestida con un peto vaquero, sin apenas maquillaje, y el detalle de ese helado derritiéndosele en la mano derecha que acentúa el toque de ingenuidad de una colegiala en vacaciones. Si a su falta de ‘divismo’ le sumamos su delicadeza como cantante y su capacidad para emocionar, tenemos a uno de los referentes musicales de mi adolescencia. Un músico de músicos, una cantante reverenciada por todas las que siguieron su estela y a la que el hacedor solo le concedió treinta y un años sobre la tierra. El 12 de Julio de 1979 un cáncer se la llevó demasiado joven. A esa edad en la que se van tantos y tantos ángeles perfectos, dejándonos con una porción demasiado pequeña de la maravilla de la que egoístamente podríamos haber seguido gozando.

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Minnie Julia Riperton nació en Chicago el día 8 de noviembre de 1947, y fue la mas pequeña de los ocho hijos de Thelma y Daniel Ripperton. Estudió música, arte dramático y danza en el Lincoln Center de su ciudad natal, donde recibió entrenamiento vocal específico para la opera con Marion Jeffery, que la empujó a practicar intensamente respiración y fraseo, poniéndole especial énfasis en la dicción, entrenamiento que acabaría siendo básico en su insuperable calidad vocal. Estaba, preparándose para una más que prometedora carrera en la ópera, y la profesora estaba tan convencida de las capacidades de su alumna que la incitó a estudiar los clásicos profundamente, pero Minnie, como las otras niñas de su edad, le gustaban tambíen los sonidos más ligeros y divertidos, y se sentía atraída también por el soul, el r’n’b y el rock. Después de graduarse en el Hyde Park High School, se matriculó en el Loop College, donde entró a formar parte de la prestigiosa Zeta Phi Beta, una histórica hermandad universitaria de mujeres negras enfocada a combatir los prejuicios y la pobreza de la gente de su raza.

En 1961, con sólo 14 años de edad, Raynard Miner, un pianista ciego, la oyó cantar en un coro acapella en Hyde Park. El músico se quedo tan impresionado por la belleza de la voz de Minnie que al instante se convirtió en su mecenas musical. Ese mismo año pasaría a formar parte de The Gems, grupo femenino de sou con el que editó varios singles con moderado éxito. En 1967 de disolvieron las ‘gemas’ y comenzó a trabajar en la discográfica Chess… ¡como recepcionista! Ese mismo año conoció al compositor/productor Richard Rudolph con el que se casaría cinco años más tarde. En Chess no tardaron en aprovechar sus cualidades, y pronto paso a hacer coros junto a algunas de sus compañeras de The Gems -pasaron a llamarse Studio Three– para las grandes estrellas del sello como Fontella Bass -suya es una de las voces del coro de Rescue Me-, Etta James o The Dells. En una de las sesiones de estudio conoció a su nuevo mentor, el productor Billy Davis, que escribiría sus primeros singles como solista: Lonely Girl y You Gave Me Soul.  Minnie, como homenaje a Davis, los publicaría con el seudónimo de Andrea Davis. Varios meses después de que sus temas comenzarán a sonar en la radio, Riperton paso a ser la voz solista de Rotary Connection, la banda de psychedelic soul de Marshall Chess, hijo del fundador del sello, Leonard Chess. La versión original del clásico de Jocelyn Brown con Nuyorican Soul, I’m The Black Gold of The Sun, fue cantada por Minnie con Rotary Connection. Su primer disco en solitario, Come To My Garden, en el que tocaba gente del nivel de Ramsey Lewis, Maurice White o Phil Upchurch, fue lanzado en 1970 por TRB Records, y pese a no tener demasiado éxito es considerado actualmente como una obra maestra.

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En 1972 se retiró a Florida para dar a luz a su hija Maya (que alcanzaría la fama 30 años más tarde como actriz en varias películas y estrella del famoso tv show Saturday Nigh Live). Parecía que su carrera como cantante profesional había terminado,  hasta que un directivo de Epic Records escucho una demo de la canción Seeing You This Way y le propuso grabar un nuevo álbum. La familia volvió a Los Angeles dispuesta a enfrentarse al nuevo reto,  y Minnie colaboró con Stevie Wonder haciendo coros como una de The Wonderlove en el álbum Fulfillingness First Finale, llegando incluso a salir de gira con él. Supongo que embelesado por su magia, como todo el que la escuchaba, Wonder aceptó co-producir su nuevo Lp (además de tocar múltiples instrumentos) y el resultado fue Perfect Angel.

El álbum fue grabado en los estudios Record Plant de Los Angeles bajo la batuta maestra de Stevie Wonder, que además de co-producir junto al marido de Minnie, Richard Rudolph, participó como compositor en varios de los temas, tocó como músico de sesión la batería, el piano y la armónica, he hizo coros bajo el seudónimo de El Toro Negro. El disco comienza con un paseo por el rock al más puro estilo west coast con Reasons, que además de ofrecernos la primera demostración de poderío vocal del disco al sostener un tono sobre-agudo casi imposible durante varios segundos cuando canta la frase You’re Not Alone, sorprende también con un estupendo solo de guitarra a cargo de Michael Sembello. La semi-acústica It’s So Nice (To See Old Friends) nos da el toque del verano de las flores que se había vivido en la costa oeste californiana hacía unos años. Take A Little Trip es una composición de Wonder con la que el Lp se introduce en terrenos mucho más ‘jazzeros’, con arreglos minuciosos, preciosistas y una voz que modula a la perfección sin abusar de su poderío. Seeing You This Way es una sencilla pieza pop con latin touch que destaca por el positivismo que transmite, y que nos vuelve a deleitar con un fraseo mágico por parte de Minnie. El primer lado termina con una deliciosa canción dedicada a Martin Luther King, On The Edge Of A Dream, donde la voz se deja acompañar por un delicado piano a cargo de Stevie, y un ‘ritmillo’ a base de congas.

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Abrimos el segundo lado con otro toque Wonder, el título que da nombre al disco, Perfect Angel, que es uno de los más diáfanos ejemplos de lo que es y a que suena la música de Riperton: un soul jazz sublime que ha servido de modelo para cientos de cantantes desde los 70 hasta nuestros días. Recuperamos el toque más roquero con Every Time He Comes Around, volviendo a lucirse Sembello con una guitarra sorprendentemente ‘dura’. La mezcla de estilos que enriquece el álbum fue a su vez un problema a la hora de promocionar el disco, porque las emisoras americanas (tan especializadas cada una de ellas en un sonido en concreto) estaban un poco confundidas a la hora de catalogar el disco como rock, pop, soul o jazz. Lovin’ You, una de las más preciosas piezas de la historia de la música, tiene una historia muy particular. Inicialmente no iba incluida en el álbum, pero los productores cayeron en la cuenta de que con el material que tenían no se cumplían los cuarenta minutos de rigor, así que pidieron otra canción a Minnie. Esta, un poco avergonzada, propuso arreglar la nana que cantaba a su pequeña Maya  y surgió Lovin’ You. Una instrumentación minimalista, casi ambiental, acompañada de unos etéreos sonidos campestres, arropa la voz magistral de Riperton que te aturde con un derroche de sensibilidad difícilmente comparable a ningún otro momento musical que haya vivido jamás. Our Lives termina esta cara B y el viaje por el jardín del ángel perfecto.

En 1976 se le detectó un cáncer de pecho y fue sometida a una mastectomía. Desde ese momento se convirtió en una de las voces de la American Cancer Society, protagonizando anuncios informativos destinados a la prevención de la enfermedad en tv, y recibiendo por su labor un premio del presidente Jimmy Carter. En 1977 lanzó al mercado Stay in love y, a pesar de su visible deterioro físico, continuó actuando. El álbum Minnie, de 1979, es su última grabación completa en vida. Murió debido a su enfermedad el 12 de julio de ese mismo año en Los Ángeles.

“Vamos a vivir siempre en primavera porque amarte ha hecho mi vida más bella”

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