14 – Todd Rundgren, el brujo blanco

Todd_Rundgren-Something_Anything_-Frontal

Todd RundgrenSomething/Anything?. Bearsville, 1972

“(…) Desde el principio de los tiempos todas las culturas han establecido una estrecha relación entre los ritos mágicos y la música. No hemos de olvidar que la música se basa en la repetición de determinados patrones numéricos presentes en la Naturaleza y que las siete notas de la escala simbolizan la totalidad cósmica, cada una de ellas con un significado concreto.”
Domenec González De La Rubia

Transcurría el solsticio de verano de 1948 cuando en Upper Darby, un pueblo pegadito a Filadelfia, venía al mundo Todd Harry Rundgren. Seguro que ‘El Brujo’, como se le conoció desde el principio de su carrera, se pregunto más de una vez si no  habría nacido en el lado equivocado del charco. Desde que despertó al conocimento,  sus inclinaciones musicales siempre estuvieron más cerca del rio Mersey o del Támesis, que del Delaware que cruzaba su capital. Aprendió música con los primeros discos de Beatles, Kinks, Yardbirds, Cream, Who o Pink Floyd, y no me cabe la menor duda de que el swinging london le tiraba más que el country & western.

Con 17 años forma su primera banda de pop rock, Money, de efímera existencia; luego vinieron los Woodys Truck Stop, con la misma falta de éxito; y ya en 1967, con solo 19 años, dio en el clavo con la que sería su primera gran formación: la banda de garage rock psicodélico Nazz. Siguiendo los pasos de sus idealizados british (mas concretamente de de John Lennon con el que tenía un ‘relación especial’)  estudia historia del arte, piano, electrónica y filosofías orientales. Es un buen cantante -destacando en sus primeras grabaciones en las que alcanza difíciles registros vocales-,  muy muy gran compositor, y excelso multinstrumentista -con especial maestría en la guitarra-; pero pese a todos estos haberes,  a Rundgren se le recordará también como un habilísimo productor e ingeniero. Al igual que otros grandes productores que en la historia han sido, como Phil Spector, Brian Wilson o Brian Eno, Todd hace de las técnicas de grabación, mezcla y producción un instrumento básico en su trabajo y lo convierte en parte imprescindible de su obra. En sus grabaciones, a Rundgren le gusta tocar casi todos los instrumentos y hacer todas las voces, por lo que la técnica en la mesa de mezclas es tan importante para el resultado final como su calidad artística. Es un minucioso investigador del sonido que nunca deja de desarrollar nuevas ideas en sus preciosistas producciones. Neurótico, maniático y deslenguado, no duda en machacar a quien haga falta con las despiadadas críticas que vierte sobre todo lo que el considera ‘mal grabado’. Su faceta como productor le otorga un plus de genio al que pocos se han acercado. Y gente como los New York Dolls, Patti Smith, Meat Loaf, XTC , Psychedelic Furs o The Tubes, entre otros, le están muy agradecidos, por que con él en el estudio mejoraron mucho.

Musician Todd Rundgren Performing in Glam Makeup

Un par de años antes de iniciar su nueva aventura con la banda Utopía, Todd nos ofrece la que para mi es su gran masterpiece: Something/Anything?. Un doble álbum como los de antes, uno de esos discos que disfrutas solo con tenerlo entre las manos, de vinilo pesado y aroma a ‘discazo’. El doble Lp es el tercero que edita en solitario y es, junto A Wizard a True Star, la cumbre de una carrera que, pese a que ya paso su mejor momento, todavía no ha terminado. Fue grabado, según confeso él mismo, bajo los efectos del Ritalín –un medicamento psicoestimulante  de efectos similares a la cocaína- entre Los Angeles y Woodstock, NY. Rundgren divide el álbum en cuatro caras bien diferenciadas. En tres de ellas todos los instrumentos y voces corren a su cargo -ahora entendemos lo del Ritalin-, y en la cuarta nos ofrece un sesión en vivo acompañado por Rick Derringer, Randy y Mike Brecker, Mark Klingman, John Siegler y los hermanos Sales

La cara A del disco 1 se titula A bouquet of ear-catching melodies, y en ella se suceden toda una serie de canciones que nos recuerdan inevitablemente su anterior álbum: The Ballad of Todd Rundgren. Piezas de pop rock ingenuo, dulce, y con melodías deliciosas como I Saw The Light, It Wouldn’t Have Made Any Difference, Wolfman Jack, Cold Morning Light, It Takes Two to Tango o Sweeter Memories. Son seis cortes que nos ofrecen la cara más amable del músico, y para mí también la más soberbia. Es un primer lado superior, como pocos, trufado de genialidades y cumbres del pop sensible e inteligente. Son canciones que hablan de sentimientos, recuerdos y amor; joyas impagables que jamás decepcionan pese a que las escuches una y otra vez.  Veinticuatro minutos de música que es imperdonable perderse.

La cara B del primer vinilo, a la que denomina The Cerebral Side, es tan opuesta a la anterior, y tan ‘cerebral’, que ,como el mismo afirma, a veces  “le da casi vergüenza”. El primer corte es un discurso irónico sobre lo que debe y no debe sonar en una grabación (presumiendo descaradamente de su nivel técnico como ingeniero). Las primeras notas de Breathless nos transportan al universo sonoro del rock sinfónico de Genesis o Yes, aunque pronto acaba convirtiéndose en una especie de rock’n’roll paródico. The Night The Carousel Burnt Down es una cancioncilla naif y evocadora, que suena a música de circo y tiovivos, a feria en la que el algodón de azúcar está hecho con LSD. Marlene es una pieza romántica de amor adolescente en la que destacan sus propios coros y el efecto de su voz doblada. Y como confesaba el mismo, la experimentación llega al final del vinilo con I Went To The Mirror, donde juega con todo tipo de voces y efectos sobre un piano básico que discurre hacia una despedida guitarrera atronadora, consiguiendo un efecto lisérgico de máxima intensidad.

toddrundgren_

Llegamos al tercer lado, titulado The kid gets heavy. Junto con sus habituales armonías preciosistas y excursiones experimentales, Todd nos ofrece casi siempre unas cuantas perlas de su perfil más agresivo, y en ocasiones su rock furibundo puede llegar a sonar casi heavy metal. Black Maria suena a medio tiempo afilado por una guitarra excelsa que merece ser incluido entre las mejores demostraciones de sonido de los 70. Couldn’t I Just Tell You es una potente muestra de rock adulto matizada por una voz que nunca peca de estridente, y unos coros que juegan con el falsete. Cuesta no ver a una banda completa tocando esos cortes de rock más directo, pero es él mismo el que está a cargo de todas las guitarras y demás instrumentos, y el efecto se consigue a base de mezclar pistas artesanalmente, en una demostración más de su maestría como ingeniero; recordemos que por aquel entonces no tenían el soporte de secuenciadores ni computadoras.

En la cara 4, denominada A Pop Operetta, Rundgren reescribe parte de sus memorias musicales. Comienza con un mashup de Money (That’s What I Want)/Messin With the Kid, recuperado de un concierto en directo de 1966, que mezcla con pistas recién hechas. Dust in the WInd es un corte pop rock con un mágico soul touch aderezado por unos coros góspel. Sigue Piss Aaron, quizá el toque más western de todo el álbum, en el que destaca una excelente steel guitar. A continuación la bellísima Hello, It’s Me, que Rundgren ya había grabado en los 60 con su grupo Nazz, en esta ocasión muy mejorada con la inclusión sobre todo de los Brecker Brothers en los vientos –muy presentes en todos los cortes de este lado- , que llego al número cinco en Billboard y es una gema pop al nivel de los mejores Beatles. El álbum se despide con Slut, un clásico tema de rock americano con una completa decoración de vientos, coros y guitarras que no desentonaría en el mejor disco del Boss.

Todd_Rundgren-Something_Anything_-inner

En una de las etapas de este extraño vinculo que le unía con John Lennon, Rundgren  no se cortó a la hora de soltar en público, en 1973, lo que muchos pensaban pero pocos se atrevían a expresar en voz alta: que el beatle no era más que un revolucionario de boquilla, y que su guevarismo era solo una pose. Literalmente, Todd, dijo en una entrevista que “…John es un jodido idiota que grita revolución y actúa como un caprichoso millonario…” Para ponernos en antecedentes apuntar que se estaba refiriendo a un confuso episodio en un bar, donde se supone que Lennon golpeó a una camarera porque no se sintió bien atendido. A John no le sentó bien el descaro del joven americano, y le respondió con una carta repleta de burlas y descalificaciones personales en las que no dejaba de escribir incorrectamente el nombre de Todd, y en la que que se podía percibir que, pese al suceso, la admiración era mutua, y que seguía muy de cerca la carrera de ese pseudo británico nacido en Pennsylvania. La misiva se despedía con “De todos modos, por mucho que me duela querida, yo siempre te amaré, J.L. 30 de septiembre 1974

Su carrera se podría resumir en una frase pronunciada por él mismo:”Trabajo mucho porque la única forma de sentirme vivo es aprendiendo, creando nuevas cosas. ¿De qué sirve la vida si no?”. Hay que agradecerle la laboriosidad a este tipo larguirucho, feo, con pinta de anoréxico, o de yonqui recién rehabilitado, porque su generosidad genial nos ha dejado un buen puñado de obras indispensables para la pinacoteca musical de este último siglo.
“Yo no hago discos de acuerdo a un estilo, hago discos de acuerdo a una necesidad. Como The Beatles, que no tenían más estilo que ser The Beatles, es lo que yo hago” (Que perra con el de Liverpool leñe…)

Un pensamiento en “14 – Todd Rundgren, el brujo blanco

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