5 – James Brown, el sudor y el sexo

sexmachine

 

James BrownSex Machine. Polydor, 1970

La palabra funk proviene del kikongo -lengua de la etnia bantú- lu-fuky, que literalmente significa ‘mal olor corporal’. Los primeros en utilizar el termino fueron músicos de jazz afroamericanos de principios del siglo pasado, que se animaban unos a otros en las jams retándose a meterle más funky al tema. O sea: más sudor, más ganas, más energía, más calor, más baile, más sexo… En 1907 ya existía un composición de jazz que se titulaba funky butt -traducción obvia por poco inglés que sepáis-, y en los cincuenta muchos cats utilizaban habitualmente la expresión funky cuando querían referirse a piezas mas sincopadas y bailables. Pero no fue hasta que al ‘padrino’ se le ocurrió cambiar el acento del tema del segundo al primer golpe del compás, cuando se produjo el verdadero cambio, el nacimiento del funk como estilo propio. Como ocurre en todas las corrientes artísticas el cambio no fue repentino, pero podríamos considerar las piezas de Brown Out of Sight, de 1964, y Papa’s Got a Brand New Bag, del 65, como composiciones seminales del funk tal y como lo entendemos hoy en día.

James Brown nació en Barnwell, Carolina del Sur (EE.UU), el 3 de mayo de 1933. Hijo de Susie Brown y Joe Gardner, acabó por utilizar el apellido de su madre por un error en la partida de nacimiento, que cambió el orden de los linajes. Los primeros años de James transcurrieron en la pobreza más extrema, con lo que esto suele suponer de falta de estabilidad familiar. Su madre abandonó a su padre por otro hombre, y el pequeño se quedó con su padre y la novia de éste hasta que, con seis años de edad, al no poderlo mantener por más tiempo, Joe le envió a vivir con su tía. Como se diría: salir de la sartén para caer en el fuego. Su querida tía regentaba un prostíbulo, y James se crió en un ambiente de lo más ‘entretenido’. Pese a todo consiguió llegar hasta séptimo grado en el colegio, pero enseguida comenzó a ganarse la vida en las calles haciendo lo que fuera para conseguir algunos dólares. Limpió zapatos, barrió tiendas, lavó coches, fregó platos, bailó a cambio de unas monedas, e incluso llegó a vender sellos.

James-Brown_1973

Pronto fueron evidentes sus aptitudes naturales para el ritmo y la melodía. En los ratos libres aprendió a tocar la armónica que le había regalado su padre,  y también consiguió manejar la guitarra y la batería antes de cumplir los doce años; edad con la que formó su primera banda: un grupo vocal que se llamaba The Cremona Trio. Tuvo bastante éxito, ganó varios concursos de jóvenes talentos, y consiguió establecerse como artista en el circuito de locales de Augusta; pero la calle le cobró el peaje, y con 16 años le pillaron por un atraco a mano armada y acabó con sus huesos en un reformatorio. Allí siguió refugiándose en la música, creando un grupo de gospel con sus compañeros de celda. Los instrumentos se los habían fabricado ellos mismos con los materiales que podían conseguir en la cárcel: un peine, una tina de lavar, una batería hecha con botes de mantequilla, e incluso una especie de mandolina en una caja de madera. De ahí le vendría su primer apodo: Beatbox. En 1952 seguía en el reformatorio cuando les visitó Bobby Bird -teclista y cantante que le acompañaría muchos años- para jugar un partido benéfico de béisbol. Byrd se quedó encantado con el arte de Brown, y convenció a su propía familia para que le ‘adoptasen’, consiguiendo así la libertad con la condición de que no volviera por el condado de Augusta, que encontrara un trabajo decente, y que dedicara su música a alabar al Señor (sic); y no cumplió ninguna de las tres cosas. Con 19 años salió de la cárcel e intentó ser boxeador, luego jugador de béisbol, hasta que al final acabo metido de lleno en la música. Junto a Byrd estuvo en The Famous Flames, con los que consiguió su primer numero uno en 1956 –Please, please, please– del que se vendieron un millón de copias, pero pronto los Flames se vieron eclipsados por la fuerza y el carisma del joven James, y los promotores acabaron publicitando a la banda como James Brown & The Famous Flames. Con altibajos llega hasta los años sesenta. El jazz sustituye como influencia principal al soul, el  r’n’b y el blues de sus inicios. Añade arreglos más sofisticados a sus composiciones, edita temas instrumentales -como el excelso Night Train-, y crea algunos de sus temas mas memorables: I Got You (I Feel Good), Papa’s Got a Brand New Bag -con la que ganaría su primer grammy-, Cold Sweat, Give It Up Or Turnit A Loose, y sobre todo la balada It’s a Man’s Man’s Man’s World, que le confirma como un creador de hits intemporales. Fue en esa década en la que grabó sus primeros Lp’s, destacando sus grabaciones en vivo, lo que no era habitual en el mercado discográfico de la época. Live at The Apollo fue un éxito inesperado, e incluso mejor Love Power Peace: Live at the Olympia, que anticipaban lo que Brown era capaz de ofrecer en un escenario y que explotó con Sex Machine.

brownflames

Con el éxito llegaron los habituales problemas por la ‘pasta’, y la mayoría de miembros de la banda de acompañamiento en los sesenta, los Flames, lo abandonan, quedándose Brown y Byrd solos y a la búsqueda de nuevos músicos. Reclutaron a Bootsy Collins y a su hermano Phelps “Catfish” Collins de Cincinnati, y consiguieron recuperar algunos de los viejos compañeros que les solían acompañar en las giras. Tras un par de conciertos, en verano del 70, entraron en el estudio para grabar la versión original de Get Up (I Feel Like Being a) Sex Machine, que se publicó en single, dividida en dos partes, por el sello King. En una clara evolución en su sonido, Brown cambia el enfoque más soul de anteriores éxitos en los que destacan las secciones de viento, para darle énfasis a la sección rítmica. Para ello se apoya en la batería de Clyde Stubblefield, en el hipnótico y percusivo bajo de Bootsy, el adictivo riff de guitarra de su hermano Catfish, el piano sincopado de Byrd, y a la interacción vocal de este con Brown. Poco después de esta grabación se les unen varias piezas clave: Fred Wesley al trombón,  Maceo Parker saxo tenor, y Pee Wee Ellis -que ya había tocado con Brown en los 60- al saxo alto. Todos ellos acabarían conformando el núcleo duro de The Jb’s.

“¡Amigos, estoy listo para levantarme y hacer lo que toca! (¡Sí! ¡Eso es! ¡Hazlo!) Quiero hacerlo a tope, ¿sabes? (¡Adelante! ¡Sí!) Como una…, como una máquina sexual tio, (¡Sí!) Me siento metiéndome dentro de ella.., ¿sabes? (¡Sí!) ¿Puedo comenzar a contar? (Bien! Muy bien!) Uno, dos, tres, cuatro!”

The+JBs+jbs

Este es un álbum ‘tramposo’. Me explico: pese a aparecer como live álbum no todos los cortes que lo componen están realmente grabados en directo. El primero de los dos vinilos del doble fue grabado en estudio, y se le añadieron los aplausos con posterioridad. El segundo si que fue en vivo, el 23 de Julio de 1970, en el Bell Auditorium de Augusta, aunque en posproducción también lo aliñaron con más aplausos enlatados. Un detalle al que no creo que debamos darle demasiada importancia, fue simple marketing de la compañía que no afectó en absoluto al nivel artístico de la obra. La esencia del disco la encontramos en que, por primera vez, tenemos a todos los ‘hijoputas’ que configurarían su sonido de Brown juntos y bien revueltos. El equipo titular nos deleita con un cocktail sublime del que posteriormente muchos bebieron. Desde los que siguieron la senda del funk recién parido, hasta la música disco, el hip-hop o el acid-jazz. Todos son deudores del espíritu que despertó Brown en 1970.

Para comenzar la sesión, más de diez minutos de Get Up (I Feel Like Being A) Sex Machine -sin duda el track más bailado en la historia de las discotecas- en una versión que, pese a estar grabada también en el estudio, suena a directo real y supera a la que habían editado en single meses antes. El chico que había jurado ofrecer su música Dios, acaba de predicador del ‘pecado’, haciendo proselitismo del sexo antes que Marvin Gaye o Al Green le cantaran descaradamente al amor físico. Destacan también Give it Up Or Turnit Loose o Licking Stick Licking Stick como los primeros ejemplos del slap bass característico del funk, donde un joven Bootsy Collins señala el camino que seguirían los bajistas negros a partir de ese momento. Un Boosty que duró poco al lado de James, no solo porque le gustase demasiado el LSD -lo que ocasionaba algunos altercados en la  convivencia diaria con sus compañeros-, si no también porque el destino le había elegido para formar la primera formación relmente FUNK (con mayusculas) del siglo XX, Parliament-Funkadelic. La banda se atreve con Spinning Wheel de los ‘blanquitos’ Blood, Sweet & Tears en un guiño evidente al movimiento rock de la época; y, por supuesto, atacan con la pasión y el desgarro habitual los cortes mas lentos, en los que Brown recupera el tempo soul de sus inicios.

James Brown paso al otro lado el 6 de Diciembre del 2006 debido a una neumonía. Y ni muerto pudo evitar que la polémica y los embrollos legales le amargaran… la muerte en este caso. Al pobre no le enterraron definitivamente hasta tres meses después del fallecimiento debido a una disputa por la herencia entre los hijos y su última mujer. Cuando llegaron a un acuerdo su cuerpo fue depositado para la eternidad en Beech Island, Carolina del Sur.

“Cuando estoy en el escenario solo pretendo una cosa: darle alegría a la gente. Es como cuando van a la iglesia. Nadie va a la iglesia a que le cuenten problemas, van a olvidarse de los suyos”. Vamos, ponte tus zapatos de baile. Palabra de James.

 

 

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