1 – Miles Davis, el gran mago generador

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Miles DavisKind of Blue. Columbia, 1959

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. /Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. /Y dijo Dios: Sea la luz;  y fue la luz. /Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. /Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día./(…)/Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”. Genesis

A diferencia de la música clásica, en la que todos los componentes de la orquesta, o cuarteto, o el tipo de formación que quieran, aspiran a la excelencia en la conjunción tonal de todos sus miembros, para que el resultado sea un todo compacto y armonioso; el jazz busca que la personalidad de cada instrumentista destaque y sea reconocible, dándole a la pieza un toque personal e inconfundible. A los músicos de jazz podemos identificarlos por su sonido, por su manera de tocar, y Miles tenía un modo característico de hacer sonar su trompeta. El uso de la sordina de acero Harmon le proporcionaba un toque personal e íntimo, un sonido suave y melódico a base de notas cortas, y una evidente tendencia al lirismo y a la introspección. “…un sonido redondo, sin mácula, como una voz perfecta, sin demasiado trémolo ni demasiado bajo, justo en el centro…”.

Miles Dewey Davis nació el 26 de mayo de 1926 en una familia afroamericana de clase media alta en Alton, Illinois, aunque con un año se mudaron a East St. Louis. Su padre, Henry Miles Davis, era dentista, y su madre, una bella mujer de ascendencia india llamada Cleota Mae, profesora de música. Sus estudios musicales comenzaron a los 13 años, cuando su padre le regaló una trompeta y le apunto a clases particulares con Elwood Buchanan, un maestro del instrumento amigo del señor Davis. En una ocasión Miles llego a decir que la elección de su padre fue más por molestar a su esposa que por otra cosa; Cleota era una competente pianista de blues a la que no le gustaba el sonido de la trompeta, y quería que su hijo se dedicara al piano como ella. Contra la moda de la época, Buchanan hizo hincapié en la importancia de tocar sin vibrato, y golpeaba los nudillos del aprendiz cuando lo utilizaba. La influencia que tuvo la actitud de Elwood en el futuro sonido de Miles fue decisiva. “Mr. Buchanan fue la mayor influencia en mi vida hasta ese momento. Él fue sin duda la persona que me señalo el futuro en la música”

A Quartet In The Studio

A los 16 años ya formaba parte del mundillo profesional de East St. Louis, con carnet sindical incluido, y hacía sus ‘bolos’ cuando no estaba en el colegio; y con 17 estuvo un año tocando con los Eddie Randle’s Blue Delvils, un conocido combo de la ciudad. Se estaba haciendo notar, y Clark Terry, que había sido uno de sus primeros ídolos, se convirtió en su padrino. Todo iba muy deprisa, y sus padres asustados le obligaron a rechazar las primeras ofertas para unirse a bandas importantes, forzándole a acabar los estudios. Sin embargo, era evidente que no podrían retenerle durante mucho tiempo, y en 1944 la banda de Billy Eckstine, que por aquel entonces incluía entre sus filas a dos de los mas grandes ‘hijoputas’ que estaban inventando el be-bop –Parker y Gillespie-, llegó la ciudad. Dio la casualidad de que el tercer trompetista se puso enfermo, y decidieron darle la oportunidad a un Miles que con 18 años lo hizo tan bien que se quedo tocando con ellos durante dos semanas, y la experiencia fue tan impactante para él que decidió que se iba a Nueva York, el centro de la revolución be-bop.

Se matriculó en la Juilliard School of Music, una de las más prestigiosas escuelas de música del mundo, y durante sus primeros meses en Nueva York estudió clásica de día en la academia, y jazz por la noche en los clubes de la  52nd Street & Harlem junto a Charlie Parker Dizzie Gillespie, que le introdujeron en el círculo de iniciados. De ellos aprendió el vocabulario armónico del be-bop y comenzó a moldear su propio estilo. Davis dejó la Juilliard después de pedir permiso a su padre, y en su autobiografía critica las clases que ahí recibió porque consideraba que estaban demasiado centradas en el repertorio clásico europeo y ‘blanco’. Pero al final tuvo que reconocer que en esos años en la escuela, además de mejorar considerablemente su técnica como trompetista, obtuvo el nivel de teoría musical que le acabaría dando la dimensión que tuvo durante tantos años.

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Hacia 1945 Gillespie abandono la formación de Charlie Parker, y Davis le reemplazó. Con esta banda, Miles entró en el estudio varias veces y viajó por todo el país; pero pese al éxito, el ambiente dentro del quinteto no era bueno. El comportamiento errático de Parker debido a su toxicomanía, y ciertas divergencias artísticas, fueron enrareciendo el ambiente progresivamente, y en diciembre de 1948 se peleo con Charlie por dinero – Davis dice que no se le estaba pagando- y dejó el grupo. Como apunté antes, las primeras grabaciones de Davis fueron con el quinteto de Parker para el sello Savoy, pero sería Prestige Records el que editaría su álbum de debut, Blue Period, en 1951. En los primeros cincuenta tuvo serios problemas con la heroína; una adicción que a punto estuvo de acabar con él, como lo había hecho con otros cats de la época, pero su fuerte carácter le permitió salir del pozo al cabo de unos años, y siguió publicando álbumes con Prestige entre 1951 y 1956; con la excepción de Blue Moods, publicado por Debut Records. Entre el 49 y el 50, Davis grabó doce temas con un noneto formado junto al arreglista Gil Evans, con Gerry MulliganLee KonitzJohn LewisMax Roach y Kenny Clarke. Esta formación provocó que muchos integristas del black power le criticaran duramente por incluir músicos blancos, pero a Miles no le importó lo que opinaban los demás, se guiaba únicamente por la calidad del interprete. Las grabaciones del noneto se acabaron publicando en el álbum Birth of the Cool por Capitol Records, 1957, y marcarían el inicio del cool jazz. Con Columbia publicó ‘Round About Midnight, tambien en el 57, y dos años después llegaría Kind of Blue con el mismo sello.

Publicó cuarenta y ocho álbumes de estudio y treinta y seis en directo, elegir un álbum de Miles como el mejor es como elegir una pintura de Picasso. Tan imposible que la selección que se haga siempre será injusta. Podría haberme decidido por Birth of the Cool, el Lp que abrió una nueva era en el jazz añadiéndole el adjetivo cool; o In a silent way, hito embrionario del jazz fusión. Al final me decanto por Kind of Blue, creo que al igual que los dos mencionados, es uno de los momentos clave, un punto de inflexión esencial en la historia del jazz, de la música.

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Era la primavera de 1959, en una vieja iglesia rusa de Manhattan acondicionada como estudio, con solo diez horas dividas en dos días de sesión, sin apenas ensayar las composiciones ni hacer demasiadas tomas, una reunión de músicos irrepetible, bajo el abrazo del genio inalcanzable de Davis, se parió el disco que nos ocupa.

Para grabar Kind of Blue contó con dos saxofonistas del talento de John Coltrane y “Cannonball” AdderleyBill Evans al piano -excepto en un tema que toco el jamaicano Winton Kelly-, Paul Chambers al contrabajo, y Jimmy Cobb a la batería. Cinco son los cortes que componen la obra: el clásico y cientos de veces revisitado So WhatFreddie Freeloader, el único tema en el que permitió que el pianista en lugar de Evans fuera KellyBlue in Green, una de las dos baladas del disco que, pese a que Miles –que para eso era bastante despótico- siempre aseguró que la había compuesto él mismo, se da por seguro que es obra de Bill EvansAll Blues, un blues básico; y Flamenco Sketches, otra balada con sonoridades de música española compuesta también por Bill Evans. El conjunto es una sinfonía de frases afiladas de trompeta, como cuchillas de afeitar arrulladas por el dulce piano de Evans; con la majestuosidad de dos saxofonistas monstruosos, y una base rítmica que no destaca porque esa es su misión, no dejarse oír, simplemente crear el colchón sobre el que discurren el resto de los músicos. Se puede identificar a todos los instrumentistas y respirar con ellos, casi acompasarse a su ritmo cardíaco, es la conjunción perfecta. Los egos se olvidaron para, buscando también la excelencia individual, ofrecer esta joya de equilibrio, serenidad, belleza y sencillez.

Es difícil, imposible creo yo, encontrar un artista de este nivel que haya recorrido tantas sendas sonoras y explorado tantos estilos. Nació tocando swing, murió haciendo hip-hopMiles Davis no fue sólo un enorme compositor y un artista con su instrumento, sobre todo fue un catalizador de genios capaz de conseguir que todos los que tocaban con él, y era muy meticuloso a la hora de elegir a su banda, alcanzaran un estado de comunión tal con su forma de entender y vivir la música, que se convertían en dioses también, líderes de sus propias bandas, cuando abandonaban la sombra del maestro.

“Si no pudiera descubrir o enriquecer el arte, encontrar nuevos enfoques, me sentiría culpable de estar vivo. Preferiría la muerte a la ausencia de creación. No tendría ninguna razón para vivir si no pudiera componer, digamos, una composición que me satisficiese  No que le guste a alguien, sino que me satisfaga, que le guste a mis amigos. Que me digan : “Sííí, Miles, qué bueno”. Sin eso, no querría vivir. Sé que es egoísta. ¡Pero los genios son egoístas!”

 

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